EL
ESTADO SOMOS TODOS LOS PERUANOS
Por
Sofia Flores
Una
verdadera tragedia no solo en el sector educación sino en la mayoría de
sectores esperando mejoras en sus sueldos, infraestructura etc. Un problema no
contemplado por gobiernos como Toledo, García, Ollanta, estos señores en
especial Toledo y García tuvieron el privilegio de gobernar sin problemas
sindicales, sin enfrentamientos, NADA, con una economía creciente pero no
quisieron mejorar la condición laboral de los trabajadores, sino recordemos los
famosos Services de Alan García.
Se mostro
indiferencia , debilidad y negligencia ante el rebrote del terrorismo ahora más
asolapado , mezclándose primero con las masas estudiantiles y profesores ,ahora
la subversión invade todas nuestras instituciones democráticas, hoy su accionar
no es como en los 90 esto sería más identificable y condenable para nuestras
autoridades , la subversión ha sabido aprovechar esta negligencia de los gobiernos para
denigrar el sistema democrático haciéndolo ver como injusto o como un
terrorismo de derecha, a quien no le interesa mejorar ni proteger, ni defender
a los trabajadores, por eso ellos reclaman ser reconocidos como partido político,
pero al encontrar obstáculos legales, su mejor opción es tomar las dirigencias
sindicales, dividir el poder gremial, crear discordias y mentiras , aprovechándose
del resentimiento o el bajo nivel cultural de las personas y así convencerlos
para convertirlos en seguidores fieles , utilizando también el arma de la intimidación.
El ala de
la izquierda radical toma el camino del enfrentamiento, la paralización, el
desorden y el resentimiento en las masas para manejar el gobierno, una manera
muy sutil también para ganar intereses personales o poder político, por eso su
mayor interés es destruir la unidad sindical .
Bajo esta
perspectiva al gobierno de PPK le ha tocado un rol sumamente difícil en su
entorno porque la izquierda radical azota las masas para solucionar sus
problemas ahora, PPK también se enfrenta a un congreso mayoritario de oposición
que se suma a las críticas, presionando y juzgando, en medio de esta coyuntura
un Perú económicamente estancado.
Bajo todas
las discrepancias entre nuestros políticos, se percibe mezquindad y egoísmo porque
se abstienen de ver estos conflictos con imparcialidad.
La bancada
de Fuerza popular condiciona su apoyo a un cambio total del gabinete y plantear
soluciones rápidas haciendo un gobierno de fuerza para identificar a los
señalados por terrorismo , sin embargo estos señores no contemplan o no quieren
reconocer, la imposibilidad de una solución rápida porque estamos ante una agrupación
radical, que solo puede ser enfrentada con un constante trabajo del sistema de inteligencia nacional , de lo
contrario el gobierno tomaría el camino rápido, duro de ir contra el sistema democrático
y convertirse en dictadura.
El
problema en si no es solamente las personas, es el entorno político a quien van
a enfrentar, todos los ministros de PPK están padeciendo los estragos de la incapacidad
de varios gobiernos con sus respectivos congresos, por lo cual pedir soluciones
rápidas es demagogia.
Sería bueno
recordar los años 90 cuando Fujimori se enfrentó a un congreso hostil en medio
de los conflictos terroristas, mientras se decía a la población estamos
avanzando la gente seguía muriendo, los ministros alegaban encontrar mucha obstrucción,
uno de ellos fue Torres y Torres Lara, Fujimori optó entonces por lo más rápido,
cerrar el congreso y formar otro democráticamente pero teniendo más poder, así
se consiguieron los objetivos de paz y estabilidad, pero el precio fue el odio político
hasta hoy.
El rumbo
de PPK no está definido bajo nuevas personas, sino bajo nuevos objetivos más estratégicos,
allí viene la ayuda del legislativo, en cuanto a proyectos leyes, es allí donde
nuestros queridos padres de la patria tienen la obligación de concertar acuerdos,
a fin de mejorar el rumbo de nuestra patria conciliando con el ejecutivo, algo más
difícil pero más honesto para la nación y salvaguardar su democracia.
La solución
no es poner personas comenzar y recomenzar, la solución no está tratando al
ejecutivo como un deseo de brindar apoyo moral, sino sentándose en la mesa para
elegir el mejor camino, por supuesto se necesita capacidad y buena voluntad.
Ayudar al
gobierno no es ayudar a PPK sino a todo el pueblo peruano, porque el estado
somos todos.

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